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Ayer tuve un día lleno de emociones y sensaciones, de todo tipo... Fue uno de esos días que no sé cómo empezar a contaros. Después de mi desayuno y mi ratito con mi libro, me fui a Kumary House porque a las once Nirika, una de las chicas, nos iba a llevar a Champi, a una hora de Katmandú, en Lalitpur. El día anterior me preguntó Toni si quería ir a ver a los niños discapacitados a los que ayudaban allí, y por supuesto le dije que me encantaría. Lo cierto es que creí que me iba a encontrar otra cosa, ya sabéis, no dejo de sorprenderme.
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Nirika es la chica que lleva este proyecto, y una vez al mes les visita para llevarles dinero y otras cosas, así que esta vez la acompañamos y a los niños, además, les llevamos material escolar y calcetines (gracias Elena y Nacho! es otra parte de vuestro regalo). Al llegar allí me quedé sin palabras. Os aviso antes de nada que alguna de las fotos puede no ser muy agradable a primera vista, pero de verdad os digo que después de haber estado con ellos toda la mañana lo veo todo diferente.
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Ahí nos encontramos a niños felices, muy felices, que viven en una cabaña de paja y al cuidado de un hombre que perdió las piernas, y de una mujer. No os imagináis lo mal que me sentí durante un buen rato, al principio, mientras les miraba. Uno de los niños no tenía pies (sus padres fabricaban alcohol y se le quemaron, así que tuvieron que amputárselos), una niña pequeña a la que le faltaba una pierna (por culpa de un cáncer), en fin, no podía parar de pensar en la SUERTE que yo tenía, en todos los sentidos. De verdad que hubo un rato en el que no fui capaz de abrir la boca, y de repente, cuando los niños empezaban a querer hacerse fotos y jugar, les ví reirse y de verdad me dí cuenta de lo felices que eran y de que lo último que esperan en la vida es que alguien les mire con lástima... de verdad que ellos no se sienten asi, no se si porque estan ahi apartados de la sociedad, porque no estan costumbrados a dar pena, o por que sera, pero lo cierto es que lo llevan mucho mejor de lo que os podeis imaginar, somos nosotros los que tenemos en nuestra mano, o en nuestra mirada, que se sientan uno mas o que se sientan inferiores...
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Fue otra experiencia de las que sé que no me voy a olvidar, tomamos el té con ellos y todo el rato se reían, y cantaban, fue muy bonito. A pesar de lo que podáis pensar (y que yo también pensé al principio), los calcetines les encantaron, cada uno supo cómo usarlos... Volviendo a Kumary no podía parar de pensar en en esos niños, y una vez más en todo lo que, sin saberlo ellos, me habían enseñado.
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Y la tarde... increíble también. Me apetecía invitar a Yolanda y a las chicas de Kumary (las más mayores) a cenar, por ser uno de mis últimos días, así que decidimos llevarlas a Thamel, en la zona turística a la que nunca suelen ir (de hecho le preguntaron a Yolanda si "eso" seguía siendo Katmandú). Como aquí comen todos con las manos y Yolanda ya conocía ese detalle, decidimos ir a una pizzería con Nirika, Eurica, Ganga, Sakuntala y Sandicha.
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No os imagináis lo que estaban sufriendo para elegir la pizza y la bebida que querían, hasta que les dijimos que no miraran los precios en la carta... Después de un buen rato conseguimos pedir y fue una cena divertidísima, son increíbles, cariñosas, buenísimas, y muy muy responsables con sus proyectos, de verdad que le dan mil vueltas a muchas niñas españolas de esas edades (entre 19 y 25 años)... son geniales. Esta cena me la llevo de recuerdo, no sabéis lo que me llegaron muchas de las cosas que decían, nuestras culturas son tan diferentes... pero con mucho humor, porque se alarman con cualquier cosa que nosotros vemos de lo más normal, y eso da mucho juego...
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Me reí muchísimo, y me fui a la cama con la sensación de haber pasado otro día de lo más intenso, y estoy feliz porque sigo disfrutando y aprovechando cada segundo, y en lugar de pensar en lo que me queda para volver, en lo que pienso todo el rato es en todo lo que llevo vivido y disfrutado aquí hasta el momento... eso me gusta.
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5 comentarios:
Hola a todos!! Solo queria a;adir una cosita, he subido un video al final de la tercera parte del viaje a Baseri, por si quereis verlo!! Como esta ahi escondido, no queria que se olvidara... un beso!!!
Bueno Mart!! hoy no se que escribirte porque vivir lo que viviste tu ayer, no es nada fácil, eh?? se encoge el corazón.. supongo que una vez ahí y viendoles sonreír tu también te haces fuerte... como puede ser que aprendamos tanto de estos niños?? siempre sonriendo, que maravilla..
Sigo sin palabras, así que solo decirte que me encanta verte disfrutar tanto y que aunque ya solo te queda un día, aprende todo lo que puedas y aprovecha cada segundo.. aunque se que lo haces..
Mil besos.
Te quiero.
Bar.
Marta!!
Tenía que estar en clase de pintura, pero voy un pelín tarde porque no me quería ir sin leer tu día de hoy!!
Qué vamos a hacer cuando vuelvas!! Te vas a tener que inventar algo...
Y cada día que pasa, más y más apasionante, eh?
Supongo que ahora estarás con la "pena" de volver, pero todavía te quedan allí muuuuchas horas de seguir aprendiendo y disfrutando de toda esa gente (mayores y niños) que tanto te están aportando en este viaje. Esto nadie te lo va a quitar, es todo tuyo, para tí y para que puedas lo seguir compartiendo con todos nosotros... qué suerte!!
Que sepas que todos tus mensajes y tu energía llegan...
No me perderé el video, luego lo buscaré y ya te diré... ahora ya me piiiroooo que no llego!! :p
TQ.Bssssssssssssssss
Impresionante Marta. Es dificil escribirte un comentario porque, al igual que te pasará a ti, nos faltan adjetivos para describir lo que leemos en tu blog.
Ana y yo hemos decidido en el café de esta mañana que cuando vuelvas, si lo haces, tienes que escribir un libro. Qué te parece?
Reconozco que los calcetines para los niños sin pies me ha chocado al principio, pero es verdad que los niños nepalis saben usar bien todo lo que les regalas. Eres como el rey Gaspar.
Besos
Vaya día, Marta... Se me hace un nudo en la garganta.
Sigue disfrutando y aprovechando.
Besooooossss de Roncolita y Nieves
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