8 enero 2009
De alguna manera tenía que terminar este blog. Y esta es mi despedida. He preferido escribir ahora, antes de acostarme, porque sigo emocionada después de lo que ha pasado esta noche y quería transmitirlo tal cual lo siento ahora. Es mi despedida, y mirando hacia atrás creo que es una de las cosas más bonitas que me ha pasado en mucho tiempo.
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Hoy ha sido mi último día, y tenía que despedirme de Katmandú, el sitio donde tan bien he estado y donde tan bien me he sentido durante este viaje. Ya tendré tiempo de volver y conocer otros sitios de este país, pero nadie me quita que haya vivido tres semanas increíbles, disfrutando esta ciudad, su gente, y mi viaje dentro del viaje, a Baseri.
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Me he despedido de mi rincón en el sitio donde desayuno, me he despedido de las calles por las que he paseado y en las que me he encontrado tantas escenas, de las calles que tanto me gustaba recorrer de arriba a abajo, y donde he encontrado sitios y personas increíbles.
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He ido a Kumary House por el camino que tanto me gustaba hacer, pasando por delante de la casa de Kumkum, y por el barrio. Con Yolanda, he ido al mercado donde un día tuve que comprar ingredientes para 100 croquetas y compré para 500, y después de comprar carne (algo muy divertido y al mismo tiempo muy diferente, sin entrar en detalles), hemos cocinado por última vez en este viaje para Toni, porque esto ya se había convertido en un pique culinario muy divertido. A pesar de no estar muy convencidas con la compra de la carne en la calle, de tener a Yolanda a punto de vomitar (exagerando un poco), y de recoger del suelo (con todo lo que tiene ESE suelo de las calles) un trozo que se le ha caído, muertas de la risa y con caída incluida hemos vuelto a Kumary House para cocinar.
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Nos habíamos propuesto conseguir un salmorejo (nepalí, claro, imagináos las variaciones con las limitaciones de todo tipo que tenemos aquí) y unas hamburguesas de búfalo (después de ver los búfalos por la calle, y todas las fases hasta llegar a un trozo de carne) con patatas fritas. Tengo que reconocer, aunque esté mal que lo diga yo, que nos ha salido buenísimo todo, y Toni nos lo agradecerá durante unos días, porque se acordará de nosotras cada vez que vea un búfalo. La mañana ha estado muy divertida, y entonces se acercaba mi primera despedida.
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He bajado a ver a las cinco chicas (las mayores, con las que cenamos y visitamos los proyectos), que entre secretitos querían que Yolanda me obligara a bajar sin que yo me enterara, y ahí mi primer nudo en la garganta del día. Bueno, en realidad desde que me he levantado he tenido un nudo permanente y creía que me podía echar a llorar en cualquier momento (ya véis, la llorica)... Me han dicho mil cosas bonitas, que no me olvidara de ellas, que les escribiera de vez en cuando, que no me olvidarían nunca, incluso algunas frases en español, y me han hecho mil regalos, pendientes, pulseras, un anillo y un collar. Son increíbles, y por supuesto que me las llevo conmigo, cómo podría olvidarlas si han sido una parte importantísima de este viaje!
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Después me despedía del resto hasta la hora de cenar, para poder ir a El Casal a meter todo en la mochila. Otra vez despidiéndome de las calles de Katamndú y de más y más sitios, con Yolanda, hablando y hablando y hablando como siempre de nuestras cosas, cuánto echaré de menos esos momentos!!
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Y por la noche mi despedida en Kumary House. Después de cenar, se formaba una fila de niñas, todas las niñas de la casa, para que, una por una, pudieran ponerme todas una tica en la frente y darme un beso y un abrazo que NO voy a poder quitarme de la cabeza nunca. Ha sido un rato muy bonito, porque aunque me daba muchísima pena pensar que eso era una despedida, estaba tan feliz y tan contenta que he controlado mi nudo de la garganta, y no me salía llorar sino sonreír, sonreír y sonreír! Me encantan, me sorprenden, me gusta cómo son, cómo tratan a los demás y cómo se tratan entre ellas, y aunque no lo saben me han enseñado muchas cosas, y cosas importantes. Después de cantarme una canción, todas juntas, me despedía de las mujeres y finalmente de Toni, con un GRACIAS enorme por haberme hecho sentir tan bien entre ellos desde el primer día, sentir que formaba parte de algo, y llegar a sentir Kumary House como mi propia casa, donde entraba y salía cuando lo necesitaba, porque ha sido así... Y gracias a ellos, gracias a Toni, y a ellas.
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Y lo más difícil si puede ser aún, me he despedido hace un ratito de Yolanda. Me apetece dedicarte esto a tí y aquí en el blog para terminar... Sabes que esto no habría sido lo mismo sin tí, sabes que no ha sido casualidad que nos encontráramos AQUÍ en Nepal y en ESTE momento de nuestras vidas, y sabes que no quiero ni pienso olvidarme de tí. Sabes todo lo que hemos hablado mil veces, como si nos conociéramos de toda la vida. Y nunca podré decirte un GRACIAS lo suficientemente grande. No te quites nunca la corona, valiente, y disfruta lo que te queda!! Nos vemos a la vuelta, MIL GRACIAS POR TODO!
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Y a los demás también MIL GRACIAS! Por haberme seguido la pista y por haberme dicho tantas cosas estos días. Me habéis hecho mucha compañía, y os lo agradezco muchísimo... Espero haber escrito este último día como se merece, y no sabéis cuánto me alegro de haber hecho este viaje, de haber decidido que SI, que ADELANTE, cuando aún tenía dudas, y cuánto me alegro de haberlo hecho en este momento y de esta manera. Nunca lo hubiera imaginado mejor. Sé que voy a volver aquí, no sé de qué forma, con quién ni cuándo, pero dejo aquí demasiadas cosas importantes como para que esto sea un "adiós", así que prefiero decir un "hasta pronto"!!

De alguna manera tenía que terminar este blog. Y esta es mi despedida. He preferido escribir ahora, antes de acostarme, porque sigo emocionada después de lo que ha pasado esta noche y quería transmitirlo tal cual lo siento ahora. Es mi despedida, y mirando hacia atrás creo que es una de las cosas más bonitas que me ha pasado en mucho tiempo.
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Hoy ha sido mi último día, y tenía que despedirme de Katmandú, el sitio donde tan bien he estado y donde tan bien me he sentido durante este viaje. Ya tendré tiempo de volver y conocer otros sitios de este país, pero nadie me quita que haya vivido tres semanas increíbles, disfrutando esta ciudad, su gente, y mi viaje dentro del viaje, a Baseri.
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Me he despedido de mi rincón en el sitio donde desayuno, me he despedido de las calles por las que he paseado y en las que me he encontrado tantas escenas, de las calles que tanto me gustaba recorrer de arriba a abajo, y donde he encontrado sitios y personas increíbles.
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He ido a Kumary House por el camino que tanto me gustaba hacer, pasando por delante de la casa de Kumkum, y por el barrio. Con Yolanda, he ido al mercado donde un día tuve que comprar ingredientes para 100 croquetas y compré para 500, y después de comprar carne (algo muy divertido y al mismo tiempo muy diferente, sin entrar en detalles), hemos cocinado por última vez en este viaje para Toni, porque esto ya se había convertido en un pique culinario muy divertido. A pesar de no estar muy convencidas con la compra de la carne en la calle, de tener a Yolanda a punto de vomitar (exagerando un poco), y de recoger del suelo (con todo lo que tiene ESE suelo de las calles) un trozo que se le ha caído, muertas de la risa y con caída incluida hemos vuelto a Kumary House para cocinar.
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Nos habíamos propuesto conseguir un salmorejo (nepalí, claro, imagináos las variaciones con las limitaciones de todo tipo que tenemos aquí) y unas hamburguesas de búfalo (después de ver los búfalos por la calle, y todas las fases hasta llegar a un trozo de carne) con patatas fritas. Tengo que reconocer, aunque esté mal que lo diga yo, que nos ha salido buenísimo todo, y Toni nos lo agradecerá durante unos días, porque se acordará de nosotras cada vez que vea un búfalo. La mañana ha estado muy divertida, y entonces se acercaba mi primera despedida.
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He bajado a ver a las cinco chicas (las mayores, con las que cenamos y visitamos los proyectos), que entre secretitos querían que Yolanda me obligara a bajar sin que yo me enterara, y ahí mi primer nudo en la garganta del día. Bueno, en realidad desde que me he levantado he tenido un nudo permanente y creía que me podía echar a llorar en cualquier momento (ya véis, la llorica)... Me han dicho mil cosas bonitas, que no me olvidara de ellas, que les escribiera de vez en cuando, que no me olvidarían nunca, incluso algunas frases en español, y me han hecho mil regalos, pendientes, pulseras, un anillo y un collar. Son increíbles, y por supuesto que me las llevo conmigo, cómo podría olvidarlas si han sido una parte importantísima de este viaje!
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Después me despedía del resto hasta la hora de cenar, para poder ir a El Casal a meter todo en la mochila. Otra vez despidiéndome de las calles de Katamndú y de más y más sitios, con Yolanda, hablando y hablando y hablando como siempre de nuestras cosas, cuánto echaré de menos esos momentos!!
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Y por la noche mi despedida en Kumary House. Después de cenar, se formaba una fila de niñas, todas las niñas de la casa, para que, una por una, pudieran ponerme todas una tica en la frente y darme un beso y un abrazo que NO voy a poder quitarme de la cabeza nunca. Ha sido un rato muy bonito, porque aunque me daba muchísima pena pensar que eso era una despedida, estaba tan feliz y tan contenta que he controlado mi nudo de la garganta, y no me salía llorar sino sonreír, sonreír y sonreír! Me encantan, me sorprenden, me gusta cómo son, cómo tratan a los demás y cómo se tratan entre ellas, y aunque no lo saben me han enseñado muchas cosas, y cosas importantes. Después de cantarme una canción, todas juntas, me despedía de las mujeres y finalmente de Toni, con un GRACIAS enorme por haberme hecho sentir tan bien entre ellos desde el primer día, sentir que formaba parte de algo, y llegar a sentir Kumary House como mi propia casa, donde entraba y salía cuando lo necesitaba, porque ha sido así... Y gracias a ellos, gracias a Toni, y a ellas.
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Y lo más difícil si puede ser aún, me he despedido hace un ratito de Yolanda. Me apetece dedicarte esto a tí y aquí en el blog para terminar... Sabes que esto no habría sido lo mismo sin tí, sabes que no ha sido casualidad que nos encontráramos AQUÍ en Nepal y en ESTE momento de nuestras vidas, y sabes que no quiero ni pienso olvidarme de tí. Sabes todo lo que hemos hablado mil veces, como si nos conociéramos de toda la vida. Y nunca podré decirte un GRACIAS lo suficientemente grande. No te quites nunca la corona, valiente, y disfruta lo que te queda!! Nos vemos a la vuelta, MIL GRACIAS POR TODO!
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Y a los demás también MIL GRACIAS! Por haberme seguido la pista y por haberme dicho tantas cosas estos días. Me habéis hecho mucha compañía, y os lo agradezco muchísimo... Espero haber escrito este último día como se merece, y no sabéis cuánto me alegro de haber hecho este viaje, de haber decidido que SI, que ADELANTE, cuando aún tenía dudas, y cuánto me alegro de haberlo hecho en este momento y de esta manera. Nunca lo hubiera imaginado mejor. Sé que voy a volver aquí, no sé de qué forma, con quién ni cuándo, pero dejo aquí demasiadas cosas importantes como para que esto sea un "adiós", así que prefiero decir un "hasta pronto"!!













































