Reparto de sonrisas

30 diciembre 2008

Ayer por la mañana fui a ver la plaza Durbar en Katmandú. Llevaba casi una semana aquí y aún no había visto esa zona, una de las más importantes de la ciudad y que por supuesto aparece en todas las guías. Como dicen ellos aquí, no puedes decir que has estado en Katmandú si no has ido a la plaza Durbar. La verdad es que me pareció una pasada, no sabría decir el número de templos que hay allí, miraras donde miraras veías algo impresionante, y por supuesto mil escenas callejeras... el paraíso de la fotografía, o por lo menos para mí, y hasta hoy, ha sido el sitio donde más he disfrutado con la cámara. Estuve ahí casi toda la mañana, dando vueltas, sentada al sol leyendo, y mirando, mirando a mi alrededor. Aquí no me canso de hacer eso, mirar y observar...






Después me fui a tomar un té a una terraza en una azotea en Thamel, la zona turística, y al salir de ahí decidí irme a comer momos al mejor sitio de Katmandú, que conocí hace unos días gracias a Yolanda. Por 55 céntimos te tomas 10 momos de búfalo, buenísimos, y una botella de coca cola. Y os aseguro que después de eso no entra ni un postre. Un sitio enano y oscuro, pero donde se come muy rico y lo lleva una familia majísima, es genial. Pasé por El Casal y sobre las tres y media fui con Anne y Dominique a Kumary House, para que se despidieran, porque se van hoy. Se van hoy y me quedo sola en la casa de abajo que hasta ahora compartía con ellos, porque Yolanda vive en la casa de arriba, y también tres nepalíes que me parecen geniales (Bihm, Cancha y Akash).
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En Kumary fue muy bonito, me dijo Toni que por qué no repartía la ropa que había llevado en la maleta el primer día, y me aseguró que me iba a sorprender la reacción de las niñas. Bueno, cómo explicároslo, Toni llamó a todas las niñas para que subieran al comedor, y una vez estuvieron todas sentadas abrí la maleta y fui sacando, una a una, todas las cosas que llevaba. Efectivamente me sorprendí, y para bien, os lo aseguro. Cada vez que sacaba una camiseta o un jersey, en lugar de tirarse todas a por la prenda gritaban el nombre de la niña a la que ellas creían que más le iba a gustar o que mejor le iba a quedar... entonces, la niña "afortunada" se levantaba, venía a que le diera la ropa y me daba las gracias con una sonrisa enorme en la cara. Imagináos, una por una, más de 50 camisetas y jerseys, y ellas solitas consiguieron que el reparto fuera mucho más justo de lo que podría haber conseguido yo después de horas pensando a cuántas camisetas tocaba cada una, cuántos tamaños había, y esas cosas. De verdad que todas estaban contentísimas, gritaban, venían a darme las gracias, y al terminar se bajaban corriendo por las escaleras para probarse los modelitos... fue un auténtico reparto de sonrisas, y de felicidad, aunque de esto me llevo yo mucho más que ellas, y os lo digo de verdad...
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Toni nos invitó a cenar así que me fui a dar una vuelta por el centro hasta la hora de cenar, y volví a Kumary por las calles oscuras de Katmandú y mi linterna, pero a pesar de que mi madre pueda pensar que estoy loca, de verdad que no hay por qué asustarse, creo que es más peligroso andar un sábado por la noche por algunas zonas de Madrid que por aquí a cualquier hora. Estos días, y hasta el 1 de enero, tenemos en Nepal 10 horas de electricidad al día, que curiosamente suelen ser durante la noche en su mayor parte. Así que gran parte del día estamos sin electricidad, y sin agua caliente, claro, aunque a todo esto terminas acostumbrándote. Dentro de dos días, los cortes serán de 16 horas en lugar de 14 horas, y en febrero peor, y así hasta no saben cuándo... es muy curioso, porque además nunca sabes a qué hora van a dar la electricidad, ni cuánto va a durar porque suelen repartirlo en tramos de 3 ó 4 horas, y sin embargo hablas con la gente y no les oyes quejarse, es "gracioso" porque estás en una tienda o comiendo algo en algún sitio y de repente se apaga todo y la gente dice "ups" y empiezan a poner velas por todas partes, pero nadie se queja. Es lo que hay y lo saben, y saben también que quejarse no lo soluciona, algo que deberíamos aprender de ellos, ya lo véis.
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Después de cenar paseíto de vuelta a El Casal, también sin luz porque no volvió hasta las dos de la madrugada (por culpa de estos cortes de electricidad muchas veces se quedan los interruptores encendidos sin que nos demos cuenta, así que levantarse de la cama a las dos de la madrugada a apagar la luz cuando de repente vuelve es algo a lo que también te acostumbras), y a la luz de las velas, unas risas con Anne y Yolanda. Echaré de menos a Anne, es alguien muy peculiar y con quien practicaba mucho inglés, y a Dominique, uno de los tipos más grandes que he conocido aquí hasta ahora, sí, les voy a echar de menos. Pero me espera una aventura para fin de año... me voy a Báseri unos días!!!

Siii... me voy a Báseri a pasar fin de año!!! Para los que no lo sepáis, Báseri es un lugar perdido en la montaña que no aparece en el mapa. No lo busquéis en Google Maps porque al parecer, el Báseri que sale en Nepal es otro, o eso dice Toni... de hecho uno de sus objetivos es conseguir que este sitio termine siendo un puntito en los mapas. Allí hay una escuela que se construyó el año pasado, es uno de los proyectos de la fundación. Por eso prácticamente sólo hay niños y mujeres (muchos hombres han dejado Báseri para trabajar fuera) y búfalos, cabras y monos en estado puro.

Traía algunas ideas de lugares que quería ver aquí en Nepal, pensaba ir a Pokhara y a Bandipur, pero las cosas van saliendo y salen de una manera por algo, así que ahora que Toni me ha dado la oportunidad de pasar unos días en Báseri me siento muy afortunada. Por cosas que sé y de las que me he enterado estando aquí, no es fácil conseguir esto que voy a hacer. Puedes ir a visitar Báseri si alguien de la fundación va contigo, pero no quedarte allí a dormir, y menos aún dos o tres noches y vivir con ellos unos días. Es conocer la Nepal rural en toda su esencia, es vivir unos días con menos comodidades que aquí en Katmandú, sin tiendas, sin agua caliente a ninguna hora, y sin más comida que arroz y lentejas (aunque esto último creo que tiene solución)...

Nos vamos Yolanda y yo, las dos, es una tía genial así que será una experiencia positiva, eso seguro. El fin de año lo queremos celebrar a la hora española, así que podéis imaginaros, cuando toméis las uvas allí, que estaremos nosotras dos con las mantas en el tejado de la escuela a las 4.45 de la madrugada, viendo amanecer y tomando uvas o lo que encontremos. Eso es lo que queremos hacer, y espero que lo consigamos. Si es así brindaré por vosotros al mismo tiempo!!! Qué ganas tenía de que se acabara el 2008... creo que no puedo pedir otra manera mejor, o más original, de empezar el 2009!!

Mañana saldremos por la mañana temprano así que si puedo esta noche, y la electricidad me lo permite, entraré a despedirme y a contaros algo de hoy... Lo de Báseri a la vuelta, llevo cuaderno y lápiz así que escribiré mis crónicas para poder contároslo al volver... Y por si no puedo... feliz año nuevo!!!

1 comentario:

Anónimo dijo...

Pufff-Joder!...Viajé! Y encima nadie por aquí, me quedo con este día M!...Mío es!...jajaja

D.