Viernes 5 de diciembre de 2008
Ya queda menos... Y como me conozco, y me pongo nerviosa y a ratos me agobio, ya he empezado con la mochila, con algunas compras, con internet y con la Lonely Planet, que casi me la sé de memoria después de tantos ratos que he pasado leyéndola los últimos meses...
No pensaba volver a escribir hasta que llegara a Katmandú, pero hoy algo me ha hecho cambiar de opinión. En mitad de mis preparativos he hecho un alto para volver a leer el libro en el que Olga Inglès escribió, como ella dice, la historia de un hombre que conoció en Nepal. Y he encontrado en el prólogo algo que la primera vez que lo leí no me llamó la atención. Hoy creo que esconde una de las principales razones por las que he decidido hacer este viaje de esta manera y en este momento de mi vida, en lugar de haberlo hecho antes de otra forma...
Algunos al leerlo entenderéis en seguida por qué me he fijado en esto, y los que no sabéis de qué hablo, podéis interpretarlo libremente. Copio aquí este prólogo que he "robado" a Olga, para que quienes queráis leerlo lo tengáis fácil.
«Si cada uno de nosotros observa con atención lo sucedido en su vida, se dará cuenta de la existencia de ciertos momentos o hechos significativos que han hecho que su propia historia sea la que es y no otra. Como si en un momento determinado, frente a una decisión vital, las circunstancias mismas te ayudaran a seguir en una dirección. Aunque parezca más fácil pensar que todo es producto de la casualidad, que las cosas nos suceden por capricho del azar, hay situaciones en la vida que te hacen plantear la existencia de algo más. Una especie de orden establecido que, con frecuencia, se escapa de nuestros sentidos y guía nuestros pasos ayudándonos a construir la historia de nuestros días. La vida es una historia que empezamos a escribir en el mismo momento en que nacemos. Pero es necesario ser valiente para ser fiel a la historia que cada uno de nosotros lleva dentro, saber escuchar atentamente e ir, paso a paso, dibujando el itinerario vital que hará que seamos quienes somos. Quizá cuando más perdidos nos sentimos es cuando, como si se tratara de una simple casualidad, algo nos orientará de nuevo hacia aquella inercia que es la que nos pertenece. No sé si esto tiene algo a ver con el destino. A mí me gusta, simplemente, nombrarlo…, la providencia.»
Ahora sí, nos vemos en unos días...
Hace 14 años
4 comentarios:
A mi me gusta más pensar que cada uno crea su historia en cada paso y que no hay nada escrito... pero sea lo que sea, estoy segura de que Nepal es una decisión importante que va a cambiarte la vida... que lo disfrutes!!!
Y ánimo con viajar sola, eres una valiente!
Cuenta cómo van las cosas cuando puedas, pero haz MIL fotos.
Besitos. Cris.
Mil gracias guapa, cuenta con las MIL fotos y con actualizaciones de esto siempre que pueda... a la vuelta tenemos una larga tarde de tertulia pendiente!!
Pasadlo muy bien por aquí mientras, y que tengáis una feliz entrada de año!! Que ya llega por fin el 2009!!
Besos.
Providencia... destino... yo creo que las cosas pasan porque tienen que pasar, cada detalle cuenta y si no, imagina el efecto mariposa. Es mejor arrepentirse de lo uno hace que no de lo que dejo de hacer por pereza, por desidia o por miedo. El miedo, cuando nos impide tomar decisiones, es terrible, por eso todas esas circunstancias que han hecho que vayas a Nepal, llámalas providenciales o del destino, forman ya parte de tu vida y seguro que tienen su parte de "culpa" en esta aventura en la que te embarcas.
Pensaré en ti estos días, y estaré ansiosa a tus noticias virtuales.
Un besazo
Es muy bonito Marta y anima mucho. Te voy a a seguir todos los días, si las enanas me lo permiten, muy de cerca, pero sin molestar, te lo prometo. Es una decisión estupenda.
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